'Born in the USA', de Bruce Springsteen, elegido como mejor disco de rock de la Historia
El mítico álbum de Bruce Springsteen, Born in the USA (1984), ha sido votado como el mejor disco de rock de la Historia, según una encuesta de la BBC, que prepara en estos momentos un documental sobre música.
El boss se ha impuesto a otros grandes del rock como Dire Straits con Brothers in arms, Nirvana con Nevermind, The Beatles con White album, U2 con Achtung baby o David Bowie con The rise and fall of ziggy stardust.... The Clash, Black Sabbath, The Stones Roses y Led Zeppelin cierran el top 10 de los reyes del rock.
Con canciones como Glory days, I'm on fire o la propia Born in the USA, que da título al álbum, se han vendido 15 millones de copias en todo el mundo.
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Lo último de Linkin Park,"Minutes to Midnight"
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El nuevo disco de Linkin Park se va
a estar lanzando el próximo 15 de mayo, y la banda ya
reveló la lista de canciones que formarán parte de la
placa.
Este es el sexto álbum del grupo integrado por Chester
Bennington, Rob Bourdon, Brad Delson, Joe Hahn, Dave
Farrell, y Mike Shinoda, se llama “Minutes To Midnight”,
y estará compuesto por doce canciones.
“Hemos puesto mucho más empeño en “Minutes to Midnight”
que en los discos pasados”, dijo el bajista del grupo
cuando lo consultaron sobre la nueva placa.
El disco se estará editando en dos versiones, una en CD
y otra que viene acompañada de un DVD que contiene el
detrás de escena, videos, galería de fotos, y las letras
de la canciones. El primer sencillo escogido de este
nuevo trabajo será
"What I´ve done".
La banda estará encarando muy pronto el primer tramo de
una gira, que los llevará hasta el mes de julio a tocar
en los principales Festivales del verano europeo.
Lista de canciones: Linkin Park,
“Minutes To Midnight”:
1.Wake
2.Given up
3.Leave out all the rest
4.Bleed it out
5.Shadow of the day
6.What I've done
7.Hands held high
8.No more sorrow
9.Valentine's day
10.In between
11.In pieces
12.The little things give you away
Bloc Party, todo vendido
(¡Lo último de Bloc Party con iTunes, haz click en la imagen¡)
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La celeridad con que se han agotado las entradas para el concierto de 'Bloc Party' -casi tres meses antes- se contradice con la tibia acogida que ha tenido su segundo álbum, 'A Weekend In The City'. Pongámonos en situación: hace dos temporadas, el cuarteto era la penúltima gran sensación del pop británico. Su CD de debut, 'Silent Alarm', vendía un millón de ejemplares y, al tiempo, era elegido como mejor disco de 2005 por la revista 'NME'.
Público y crítica se rendían ante su post punk ilustrado y épico al mismo tiempo, autodefinido por ellos como "crecido en la cultura pop de entre 1976 y el día de hoy". Del mismo modo, era una de las escasísimas nuevas bandas británicas con impacto en un terreno tradicionalmente vedado para ellas como EEUU, donde consiguieron llenar grandes recintos de la noche a la mañana.
Sin duda, sus directos, libres de poses, tan intensos y emocionales como los de los U2 de los inicios, contribuyeron decisivamente a ello. En Madrid, la difunta sala 'Aqualung', el 18 de noviembre de 2005, fue testigo del por qué de su prestigio en los escenarios, con una banda atacando literalmente sus canciones y con Kele Okereke, de 25 años y origen nigeriano, buscando su lugar en el panteón de nuevos iconos del pop británico. "Para mí, lo que hace a los líderes de los grupos más atractivos es esa mezcla entre ego y vulnerabilidad -ha declarado-. Quieres ver que hay algo que les asusta, que hay conflicto".
Esas luchas internas se muestran de forma fehaciente en un segundo CD, que funde el comentario social con el hedonismo y la depresión existencial, en lo que pretende ser el análisis de cómo es para un joven vivir en una gran ciudad occidental actualmente: las diferentes formas de experimentar el ocio y el consumo, la fiesta, la droga, la sexualidad, las subidas y bajadas sentimentales o incluso el racismo implícito con que el vocalista tiene que convivir día a día.
Es un disco que busca escapar conscientemente de la abstracción lírica del primero pero, a cambio, adquiere más pretensiones y sacrifica la inmediatez en pos de un barullo sonoro sin rumbo fijo. Ya están componiendo nuevas canciones que, dicen, les llevarán por otro camino diferente pero, mientras la incertidumbre creativa ensombrece su momento de la verdad, el público no sólo no les ha dado la espalda, sino que ha hecho que su popularidad crezca en progresión geométrica.
La película
"Borrachera de poder"
Dirección: Claude Chabrol. Países: Francia y Alemania. Año: 2006. Duración: 110 min. Género: Drama, thriller. Intérpretes: Isabelle Huppert (Jeanne Charmant-Killman), François Berléand (Humeau), Patrick Bruel (Sibaud), Robin Renucci (Philippe Charmant), Maryline Canto (Erika), Thomas Chabrol (Félix), Jean-François Balmer (Boldi), Pierre Vernier (Martino), Jacques Boudet (Descarts), Philippe Duclos (Holéo). Guión: Odile Barski y Claude Chabrol. Producción: Patrick Godeau. Música: Matthieu Chabrol. Fotografía: Eduardo Serra. Montaje: Monique Fardoulis. Contenidos especiales: D





Fernando Gil-Delgado
Isabelle Huppert encarna a Jeanne, una juez de instrucción que está trabajando en un escándalo de malversación de fondos en el que estaría implicado el presidente de un importante grupo industrial. A medida que avanza la instrucción y aumenta su conocimiento de los hechos se percata de que dicha información es poder, y se pregunta cómo ese poder afecta a su vida privada y hasta qué punto puede utilizarlo.
Chabrol nos invita a contemplar una vez más a su actriz fetiche, Isabelle Huppert, ahora en el papel de magistrado. Levemente inspirado en el escándalo de Elf Aquitane, el caso es un pretexto para hacer lo que el director francés ha hecho siempre, un viaje al corazón de la persona. El escándalo financiero le preocupa poco, lo que le importa es mirar a la magistrado, aparentemente impasible, escuchando declaraciones tremendas, ignorando amenazas, hablando con su marido mientras intenta desconectar de su trabajo al llegar a casa y, a pesar de todo, sintiendo que el caso influye en ella más de lo que debiera.
Al final resulta que no es una historia, ni siquiera un thriller, es Chabrol, y es una de las mejores de los últimos tiempos del director galo.








